20 escenas de amor y una canción esperanzada. Balance teatral 2012.

Por suerte Neruda escribió “20 poemas de amor y una canción desesperada” y no se quedó solo en diez, así me doy permiso para elegir algunas más de lo habitual entre mis escenas adoradas de este año teatral. Si, como dice el filósofo Alain Badiou en su maravilloso “Elogio del Amor” (título godardiano de la transcripción de su conferencia en el marco del Festival de Avignon), cuando describe su fascinación primera con el teatro: en escena “algo del lenguaje y del poema está, de forma casi inexplicable, unido al cuerpo”, el teatro puede ser por lo tanto “una imagen de lo que más tarde sería el amor para mí, el momento en que el cuerpo y la mente se vuelven inseparables”. Entonces, el teatro es amor, de forma originaria, el pensamiento encarnado. Y yo quiero compartir mis momentos amorosos de este año difícil -como todos los amores-, en el que, a pesar de todo, vi más teatro que nunca (aunque ni así vi todo el que quería ver).

Comparto estos momentos, fugaces pero nada efímeros, porque después de ver tantos espectáculos creo que al final es raro encontrar montajes redondos, perfectos (ah, la belleza de la imperfección), pero elijo quedarme con una actuación particular (incluso con un gesto), con una escena dramatúrgicamente bien construída, o con un instante de belleza y verdad escénica. Elijo quedarme con el amor (elijo quedarme). Esos momentitos de felicidad, os los deseo.

  • Pablo (Oscar Velado) recitándole una poesía a la extasiada Nela (Marianela Pensado), mientras le acaricia la cara, en Los ojos de Pablo Messiez. Y cualquier escena de Fernanda Orazi en esta obra, porque aunque a ella esta vez le tocó el desamor, nunca el dolor amoroso fue tan bello como en la voz, el cuerpo y el llanto de La Orazi. Ya sabéis, si pudiera salvar solo un montaje teatral, sería este.
  • La fiesta de Nagore, la adolescente sabia y huraña que ama los libros, a la que su madre le celebra el cumpleaños más tenso invitándole al amiguito imprevisto, en ese genial caleidoscopio escénico imaginado por Alfredo Sanzol llamado En la luna.

en la luna escenas de amor teatrorama

  • De la inesperada e interesantísima Elling bajo la batuta de Andrés Lima, me quedó la belleza del sexo fundido con el parto. Y esa dupla tiernísima y rara: Carmelo Gómez, conmovedor y brillante como proveedor de fantasías eróticas para un genial Javier Gutiérrez.
  • La ironía bucólica de Farsas y églogas, gozosa celebración del teatro medieval por parte de la portentosa compañía Nao d´Amores. La historia del enfrentamiento de un soldado con un pastor por el amor de una mujer rural, que da lugar al intercambio y reciprocidad de los afectos, culminados en sensacional danza.
  • Sillas, una manta, un perchero. Un hombre, una mujer, un traje sin cuerpo. Para quienes vieron El traje de Peter Brook no hace falta decir nada más. Lo simple, lo profundo, la belleza, el blues, lo mágico, lo cotidiano.

Peter Brook's production of Can Themba's fable The Suit

  • George -en una composición cautivadora y emocionante de Fernando Cayo-, bajo la luz de la luna contándole otra vez al enorme -cada vez más- Roberto Álamo como Lennie, el proyecto de la granja propia. Y la certeza de que son diferentes (la diferencia como esencia del amor), en De ratones y hombres, dirigida por Miguel del Arco.
  • Irina cambiándole la venda a Kostia en La gaviota en la potente versión de Rubén Ochandiano. Juntos reinventan la ternura en el que es quizás el único momento de amor entre esa madre magistralmente interpretada por Toni Acosta y su desesperado hijo, el sorprendente Javier Pereira.
  • Sole relatándole a Pablo su pesadilla, la descripción más poética, angustiante y lúcida de la crisis argentina de 2001, en la comprometida (y prometedora, esperamos la versión integral) En Construcción, una joya descubierta en Microteatro, dirigida por Tristán Ulloa. Carolina Román y Nelson Dante, dos náufragos, el exilio y el tango con el que todo empezó.
  • El espectáculo más original, desafiante y audaz del Festival de Otoño a Primavera (¿?). Entitled, de los británicos Quarantine, la coreografía de un montaje y un desmontaje, revelando las historias personales de los técnicos y artistas que hay en él. Y la magnífica Joanne Fong contando su romance con el guitarrista.

entitled quarantine escenas de amor teatrorama

  • Carlos Hipólito, un Benjamin Stone hastiado de cinismo y vacío, regalándonos junto a la Sally Durant de la fantástica Muntsa Rius, la balada “Too many mornings” en Follies, un montaje que es, todo él, un canto de amor al mundo del espectáculo. Y el momentazo de Asunción Balaguer, claro, una señora que es puro amor.
  • El salto al pozo por amor, para que Lucas creyera que ella era valiente. Solo dos funciones en el bienvenidísimo festival Fringe bastaron para que cayéramos con/por Estefanía de los Santos y quisiéramos hacer fotosíntesis con ella en Las plantas. Cuando uno se enamora transforma la pena en amor.
  • El comienzo que es el final de Traición. El gesto primordial, un roce entre Nico y Emma que en el cine se resuelve con un plano detalle y aquí necesita de toda la sobriedad concentrada de este montaje. Un Alberto San Juan mucho más sutil que otras veces y, sobre todo, un soberbio Will Keen, metralleta de verdades escénicas.
  • “La chaqueta, bombón”, y ese despertar incómodo después de una primera noche de amor en La pera del olmo, maravillosa creación de teatro despojado en La Bagatela, el secreto mejor guardado de Lavapiés.
  • Sobre interferencias nefastas en amores frágiles iba la segunda parte de Cosas que hoy decíamos, del ácido Neil Labute, en espléndido montaje de Julio Manrique (de Wong Kar-Wai a Hopper). Unas furias admirablemente interpretadas por Mireia Aixalá en combate con un insólito Oriol Ginart como la hermana afónica de su abrumado novio, Xavier Ricart.

cosas que hoy decíamos teatrorama

  • La vida es sueño… Poco que agregar sobre la prodigiosa composición de Blanca Portillo, que llena de sentido(s) cada palabra y cada silencio del texto eterno de Calderón. Teatro puro. Pero me quedo con su primera escena con la frágil pero firme Rosaura de Marta Poveda.
  • De amor, de locura y de muerte es el final de la versión de Ernesto Arias y José Padilla sobre Enrique VIII, en el que resplandece la Catalina de Aragón de Elena González, con el poderío y emoción que pide esta arriesgada aventura que llevó a que la visión de Rakatá sobre el texto de Shakespeare se aplaudiera en el propio Globe Theatre de Londres.
  • En el unipersonal Las flores pa los muertos, Tomás Pozzi (la increíble Señora de Las criadas de Messiez), se despoja de Ana Olga, se hace desnudar y bañar por una madre que él mismo ha elegido, y juega como un niño frente a nosotros, en un acto de entrega y amor casi primitivo.
  • Queríamos tanto a Chejov. Y a esa familia que integra el no menos amoroso proyecto del Teatro Guindalera, comandados por el demiurgo Juan Pastor. Y nos emocionamos tanto con los deliciosos María Pastor y Raúl Fernández. Él y su noche bajo la sombrilla. Porque lo correcto es la elección, no el acierto. Tres años, de la lentitud como búsqueda de la felicidad.

tres años guindalera teatrorama escena de amor

  • Amor al teatro, a la palabra, al trabajo del actor y al proceso creativo es todo lo que nos transmite el casi sublime Will Bond en Bob, de Anne Bogart, inspirado en la figura y entrevistas de Bob Wilson, y esperado debut de la Siti Company en España. ¿La escena de amor? Bond/Bob sirviéndose el vaso y tomando leche. Hace tiempo que no se veía tanta precisión en un escenario.
  • La última visita del médico a la cautivadora María Moliner que compone Vicky Peña en la necesaria El diccionario. Ese instante en el que él quiere acompañarla a sentarse en el sillón y ella cree que él la está invitando a bailar. Sin palabras. El amor es también admiración.

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Nota de color: Una canción esperanzada

Si habéis sido tan pacientes como para llegar al final de esta amorosa pero extensa lista, os regalo mi canción que es esperanzada y no desesperada, porque creo que necesitamos que así sea. Canto y celebro a La Casa de la Portera, gran iniciativa de Jose Martret y Alberto Puraenvidia, pero en este canto incluyo a todos los impulsores de nuevos espacios escénicos que están tomando, como “Los Conjurados” del poema de Borges, la extraña resolución de ser razonables. Y valientes. Ya sabéis, en estos tiempos lo más revolucionario es conservar la alegría.

Y por eso canto además esta Oda a los #Tuiteatreros. Porque este fue el año en el que, también como Los Conjurados, un heterogéneo grupo de amantes de las artes escénicas decidimos olvidar nuestras diferencias y acentuar nuestras afinidades, para compartir una pasión: el teatro. Y ahí estamos, en Twitter y en la vida, compartiendo, debatiendo -en general acaloradamente, sí, al final nos gusta la diferencia-, y apostando por difundir y apoyar el talento en la escena teatral. Por eso hemos pasado estas navidades en la bellísima La larga cena de Navidad del equipo Guindalera. Y por eso -Chejov nos salvará- celebraremos el fin de este año viendo la última función de Iván-Off (sobrecogedoramente íntima actuación de Raúl Tejón). Por muchos escenarios más.

teatro2012

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About teatrorama

Verónica Doynel. Gestora cultural, programadora y productora de artes escénicas, cineseriéfila y lectora voraz. Cultivo la autoficción (autoayuda onanista + ciencia-ficción no futurista), con un toque de ironía. Puro teatro, vamos. En algún punto, tomando la acepción japonesa de "crisis" como peligro/oportunidad, asumí mi desorden de personalidad múltiple y me hice freelance. Ah, el discreto encanto de la autonomía. Como me falta tiempo, escribo. O lo intento. Soy porteña en Madrid. O lo intento. PD: Miembro fundadora del grupo #Tuiteatreros, integrado por espectadores entusiastas que comparten sus impresiones vía Twitter.

3 responses to “20 escenas de amor y una canción esperanzada. Balance teatral 2012.”

  1. julia says :

    tener una vision de lo que sucede en España con el teatro,nos nutre ,nos enriquece,nos incita,nos convoca,gracias
    maravillosa forma de transmitirlo,vivo en Buenos Aires adoraria en este momento estar en Madrid

  2. Santos says :

    “Amor casi primitivo”, bonita expresión.

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  1. Tàrrega era una fiesta | teatrorama - 13 septiembre, 2013

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