Tag Archive | miguel del arco

Ejercicios de amor a dos orillas. Balance teatral 2015

El teatro es un ejercicio de amor. Y esta lista es un agradecimiento por esos amorosos momentos. La lista de este año es un poco particular, porque es a dos bandas. Después de 10 años, este fue el momento de tejer puentes entre mi Buenos Aires natal y mi Madrid de (ad)opción. Pero las conexiones entre estas dos ciudades, ambas con un panorama escénico en plena ebullición creativa -aunque diferenciadas quizás por los hábitos de consumo cultural-, son muchas, y atraviesan también esta relación de creadores y montajes. He aquí los nombres que me han atravesado este año.

De aquí: Madrid

La piedra oscura, de Alberto Conejero. Palabras como un mar iluminadas por la mirada lúcida de Pablo Messiez… Camisas abrazando las sombras, y la certeza de que nadie puede desaparecer del todo. Un montaje que, más que de Lorca o de la guerra, como dijo @Porelprograma, va del breve y milagroso encuentro entre un padre sin hijos y un hijo sin padres. Conmovedores Daniel Grao y Nacho Sánchez (los ojos más expresivos de la escena actual).

la piedra oscura

Adentro, de Carolina Román. Bellísima y dura. El montaje escarba en cómo nos transforman los vínculos familiares, en cómo los que se fueron nunca se terminan de ir. Un trabajo de gran intensidad que germinó en un lejano Microteatro, con un equipo sólido y talentoso, dirigido por Tristán Ulloa y encabezado por la propia Carolina junto a Araceli Dvoskin (la tremenda abuela de La omisión de la familia Coleman de Tolcachir), la luz de Noelia Notto (una especie de joven Meryl Streep a la argentina) y el huracán Nelson Dante.

nelson-dante-y-carolina-roman-en-una-escena-de-adentro

Leer Más…

Anuncios

20 escenas de amor y una canción esperanzada. Balance teatral 2012.

Por suerte Neruda escribió “20 poemas de amor y una canción desesperada” y no se quedó solo en diez, así me doy permiso para elegir algunas más de lo habitual entre mis escenas adoradas de este año teatral. Si, como dice el filósofo Alain Badiou en su maravilloso “Elogio del Amor” (título godardiano de la transcripción de su conferencia en el marco del Festival de Avignon), cuando describe su fascinación primera con el teatro: en escena “algo del lenguaje y del poema está, de forma casi inexplicable, unido al cuerpo”, el teatro puede ser por lo tanto “una imagen de lo que más tarde sería el amor para mí, el momento en que el cuerpo y la mente se vuelven inseparables”. Entonces, el teatro es amor, de forma originaria, el pensamiento encarnado. Y yo quiero compartir mis momentos amorosos de este año difícil -como todos los amores-, en el que, a pesar de todo, vi más teatro que nunca (aunque ni así vi todo el que quería ver).

Comparto estos momentos, fugaces pero nada efímeros, porque después de ver tantos espectáculos creo que al final es raro encontrar montajes redondos, perfectos (ah, la belleza de la imperfección), pero elijo quedarme con una actuación particular (incluso con un gesto), con una escena dramatúrgicamente bien construída, o con un instante de belleza y verdad escénica. Elijo quedarme con el amor (elijo quedarme). Esos momentitos de felicidad, os los deseo.

  • Pablo (Oscar Velado) recitándole una poesía a la extasiada Nela (Marianela Pensado), mientras le acaricia la cara, en Los ojos de Pablo Messiez. Y cualquier escena de Fernanda Orazi en esta obra, porque aunque a ella esta vez le tocó el desamor, nunca el dolor amoroso fue tan bello como en la voz, el cuerpo y el llanto de La Orazi. Ya sabéis, si pudiera salvar solo un montaje teatral, sería este.
  • La fiesta de Nagore, la adolescente sabia y huraña que ama los libros, a la que su madre le celebra el cumpleaños más tenso invitándole al amiguito imprevisto, en ese genial caleidoscopio escénico imaginado por Alfredo Sanzol llamado En la luna.

en la luna escenas de amor teatrorama

Leer Más…

¨De ratones y hombres¨: Dos hombres solos

A veces, cuando se acerca un montaje que espero con especial ilusión, me preparo afanosamente para la ceremonia. Cuando me enteré de que Miguel del Arco haría una versión de De ratones y hombres  me conseguí el libro de Steinbeck en inglés. Me costó un poco lo del acento de Carolina del Sur, pero estaba entrenada por el Sawyer de la serie Lost (cuyo libro de cabecera era precisamente este). Lo cuento porque quiero decir que, cuando me senté en el Teatro Español para disfrutarla, conocía la bellísima historia, los personajes, su destino. Y sin embargo, fue como si descubriera las palabras por primera vez, y me dejé llevar por el vértigo del montaje.

No ha pasado tanto tiempo desde que Miguel del Arco nos maravillara con su exquisita La función por hacer, su primer espectáculo con Kamikaze Producciones. Desde entonces, ha dado numerosas muestras de una inteligente mirada escénica y una creatividad inspirada, hasta llegar a este regalo que es su visión brutalmente oscura pero irremediablemente luminosa de De ratones y hombres.

Leer Más…

La ceremonia (Viaje al Teatro de La Abadía)

La palabra “teatro” se usa tanto para definir el género dramático, o el conjunto de todas las producciones dramáticas de un pueblo, de una época o de un autor, como también para referirse al edificio, el sitio destinado a las representaciones de espectáculos. Pero ¿qué participación, qué responsabilidad en el desarrollo del rito teatral en sí tiene el edificio teatral donde se representa?

En el caso del Teatro de La Abadía, mucha. Si en este Teatrorama alguna vez se dedican palabras para un artista con una labor especialmente destacada, esta vez me gustaría reconocer el trabajo de todo el equipo que lleva el Teatro de la Abadía, que ayer ha cumplido 17 años.

No soy creyente, pero, como diría, Eugenio Barba, las imágenes de la “cultura de la fe” contienen todas un “instante de verdad, cuando los opuestos se abrazan“. Entonces, mi única fe, mi pasión, es el teatro, y creo que en los escenarios de La Abadía la liturgia alcanza dimensiones prodigiosas. La mágica sede de este teatro es la antigua iglesia de la Sagrada Familia. Las dos salas permiten una proximidad entre los artistas y el público, lo que genera una intimidad y una intensidad con la que los parroquianos disfrutan del “placer inteligente” de esta ceremonia teatral.

Leer Más…

Veraneantes (“La gaviota” vuela alto)

Todos los que alguna vez nos hemos dedicado al teatro soñamos con interpretar “un” Chejov. Y de entre todos ellos, puede que La Gaviota sea quizás el que más nos emociona a los teatreros, por la honda reflexión sobre el teatro y el arte que hay en esta obra del dramaturgo ruso. Hacer un Chejov puede ser la culminación de una carrera artística, por eso a vuelo de pájaro podría parecer una osadía por parte de un director tan joven como Rubén Ochandiano -conocido sobre todo por sus trabajos como actor cinematográfico- enfrentarse a este texto.

Allí estaba Rubén en la última función en el hall del Teatro Lara, en la primera fila, casi adentro de la escena, un poco alla Kantor. Miraba deslumbrado el hacer de sus criaturas, pero con cierta distancia, como pensando en si el engranaje funcionaría también esta noche. El demiurgo puede estar tranquilo: cuando todo fluye, como en esta Gaviota, entendemos por qué amamos el teatro.

La gran Toni Acosta y su Irina Nikolaiévna

Leer Más…